Debo mucho a mis amigos en todos los aspectos de la vida. Hablando de Fotografía, mis amigos fueron fundamentales en mi aprendizaje y mi evolución. Éramos un grupo o pandilla que, un buen día, decidimos salir a hacer fotos. Yo había visto algunas exposiciones y quería hacer fotografías de naturaleza.
Creo que ya debíamos tener catorce o quince años cuando fuímos hacia el río Gigüela con una cámara Werlisa de Miguel Ángel. Allí resultó que estaban construyendo el puente y había gente trabajando. Un camión grúa enorme mantenía elevada una viga gigantesca. Hicimos algunas fotos y otras a la entrada del pueblo, de fachadas de bodegas con aspecto un poco destartalado pero en perfecto estado entonces.
Por esos tiempos de 1974 ya me debía haber desaparecido la cámara Kodak Instamatic por lo que empezó una etapa de préstamos ininterrumpida hasta que compré mi primera cámara en Londres, ya en 1987.
De repente algo inesperado pasó que vino a modificar sustancialmente nuestra afición. Mi primo Enrique se presentó nada más y nada menos que con una cámara réflex. Era de una marca desconocida pero se convertiría en una verdadera joya para los "amigos fotográficos". Una Topcon de segundamano fue nuestra maestra durante mucho tiempo. Por supuesto, sin la generosidad de su propietario,
Enrique, ésto no habría sido posible.
La cámara se convirtió, de alguna manera, en el centro de nuestras vidas. Algunas reglas nmotécnicas nos ayudaban en el aprendizaje de los rudimentos: "máximo número mínimo abertura" o "a mayor abertura menor profundidad de campo".
Los carretes, más en blanco y negro que color, eran comunitarios y dividíamos el importe total (precio de la película, revelado y copias) entre el número de fotografías obtenidas por cada uno para pagar de forma equitativa. El revelado y el positivado en color era mucho más costoso y lento y el fotógrafo de Villarrubia de aquellos momentos lo enviaba a Alcázar de San Juan o Ciudad Real. Solía tardar entre diez y quince días y a veces más. Eran esperas un tanto angustiosas y desesperantes ya que queríamos ver cuanto antes los resultados y cómo se habían operado los cambios entre lo que veíamos, lo que queríamos y lo que de verdad aparecía en aquellas fotografías de diez por quince. El blanco y negro era más rápido y mucho más barato. Dependía fundamentalmente de la organización personal del fotógrafo y los formatos eran menores, de siete por nueve. En muy pocos años se produjo el cambio y el color fue más barato y asequible pasando el blanco y negro a ser hasta difícil de revelar y positivar.
Enrique aportó otra herramienta muy interesante para nuestra formación fotográfica. Se trataba de dos libros de fotografías, probablemente de concursos o de fotógrafos más o menos consumados. Pasábamos muchas horas viendo aquellas fotografías que se transformaban como del anonimato a tener un lenguaje común. Con los comentarios de unos y otros íbamos aprendiendo a leer, a interpretar, a apreciar, a configurar nuestros gustos fotográficos. En ocasiones esa actividad la hacíamos por la noche en la Glorieta, la plaza del pueblo, en los largos veranos de la adolescencia y juventud.
El verano de 1979 también fue diferente porque desde el ayuntamiento -el alcalde era Ricardo San Pastor Ortiz-se instauró la celebración del Día de la Juventud el día quince de agosto. Ese año, además de muchos deportes hubo concursos de carteles, de poesía, de prosa...Así que al año siguiente (dato por confirmar) propusimos que se organizase un concurso de Fotografía. Nos sorprendió que nos encargaran a nosotros de la organización, la redacción de las bases, los plazos, los formatos...Animamos a todas las personas de las que teníamos constancia que hacían fotografías creativas a participar y, para ser la primera vez fue un éxito de participación. Algunos de nosotros conseguimos premios.
Con el tiempo, el número de "amigos fotográficos" fue creciendo y las experiencias conjuntas, el aprendizaje y la colaboración se sucedieron aunque en otros escenarios geográficos debido a mis cambios de residencia. Creo que no exagero al decir que en Fotografía se establecen relaciones muy curiosas de amistad. Supongo que ocurrirá lo mismo con otras actividades.